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A propósito del IV CEN

"Yo estaré con ustedes todos los días hasta el fin del mundo".

La promesa hecha a sus discípulos, se cumple invariablemente, Jesús se ha quedado para nosotros y en nosotros:

Para nosotros: en su presencia divina omnipotente, y sacramentalmente en la Eucaristía.

Con nosotros: en la comunidad eclesial que formamos y se congrega para celebrarlo y que preside su vicario, el Papa.

En nosotros: es decir en el rostro humano de cada uno de nosotros: "lo que hiciste a los demás, a Mí me lo hiciste".

¿Qué tiene que ver esto con el IV Congreso que acabamos de vivir?

Casi nada, duramos meses esperando estos bienaventurados días, y ahora que los hemos celebrado, descubrimos la presencia viva de Jesús, porque Él nos visitó de las formas ya descritas y permitió que una vez más nuestra fe se fortaleciera para hacernos experimentar la comunión fraterna; para hacer de nuestra hermosa ciudad colonial la casa de México; para hacer de nuestras familias el cálido hogar de los cristianos llegados de todos los confines del país, en fin, para hacer de nuestra Diócesis el tabernáculo desde el cual Cristo irradió su luz de vida para todas las Iglesias diocesanas que caminan en esta Patria.

¡Gracias, hermanos congresistas. Estoy seguro de que, de hoy en adelante, la comunión de los santos será más viva y eficaz!

¡Gracias porque nos dieron la oportunidad de servirles y mostrarles la hospitalidad moreliana!

¡Gracias porque no se van, se quedan en nuestro corazón y al mismo tiempo nos llevarán por siempre en el suyo!

Como nos dijo Juan Pablo II, parafraseando a Jesús: "Me voy, pero no me voy...".

 

P. Faustino Aguilar Martínez, Parroquia de San Luis Gonzaga, Morelia