
Morelia, sede del IV Congreso Eucarístico Nacional
† Alberto Suárez Inda, Arzobispo de Morelia
Los Obispos de México, en la Asamblea Plenaria del pasado mes de abril, eligieron por gran mayoría a la ciudad de Morelia como sede del IV Congreso Eucarístico Nacional (IV CEN) que tendrá lugar, con el favor de Dios, del 30 de abril al 4 de mayo del próximo año 2008.
Mientras que los Congresos Eucarísticos Internacionales se han venido celebrando puntualmente cada 4 años, de modo que el próximo que se realizará en Quebec en junio del año que viene será ya el número 49, en México se había interrumpido por largo tiempo la realización de estos eventos a nivel nacional. El primer Congreso Eucarístico Nacional tuvo lugar en Guadalajara en 1906, el segundo en la Ciudad de México en 1924 y recientemente el tercero también en la capital de la República el año jubilar 2000. El propósito es que de ahora en adelante se tenga cada 4 años en distintas Diócesis en fecha previa al Congreso Internacional.
Al preguntarnos qué es un Congreso Eucarístico, podemos decir que se trata de una vivencia fuerte de la Iglesia en torno al centro de nuestra fe, en torno a Cristo realmente presente en el Sacramento del altar. Es una vivencia de fe, una manifestación pública de culto y una expresión de caridad.
En todo Congreso Eucarístico hay un aspecto de estudio y reflexión, de catequesis y meditación que nos ayuda a profundizar en este Misterio inagotable que es la Eucaristía, culmen y fuente de la vida cristiana. No pueden faltar las celebraciones solemnes en las que la comunidad cristiana, en comunión con sus pastores, vibra en un ambiente de alabanza gozosa. Lo ideal es que, además del fruto espiritual, pudiera también quedar como testimonio de caridad alguna obra social a favor de los pobres.
El lema de nuestro Congreso será: Jesucristo Eucaristía, Don de Dios y Vida para Nuestras Familias.
Cristo, que se ofrece al Padre y se entrega a los hombres, es el Don por excelencia; en la Eucaristía nos da la prueba más grande de su amor, pues ahí se actualiza su Sacrificio Redentor y se queda entre nosotros como huésped, alimento y prenda de vida eterna. Si los regalos que nos ofrecemos los humanos quieren manifestar una amistad invaluable, el don de Sí mismo que hace el Hijo de Dios no tiene precio ni se podrá suficientemente valorar.
La Vida es el valor fundamental sin el cual todo lo demás pierde sentido, la aspiración más honda es vivir en plenitud. Tristemente, en el ambiente de nuestra época predomina la así llamada "cultura de la muerte". Cristo es la vida del mundo, sin Él se desvanece la esperanza, ya que el desgaste, la enfermedad, la frustración y la muerte nos acechan a cada instante. Especialmente en el Pan de Vida encontramos el remedio de tantos males al dársenos desde ahora la prenda de la vida eterna.
Queremos subrayar la relación que tiene la Eucaristía, banquete y sacrificio, con la vida de Nuestras Familias. La vivencia eucarística en el hogar puede ser muy rica. Comenzando por congregar a los miembros de la familia, introducirlos en una dinámica de reconciliación, alimentándolos con la Palabra de Dios, ayudándoles a vivir en actitud de ofrenda y gratuidad, transformándolos por el Espíritu para ser Cuerpo del Señor uniéndolos en la comunión de amor y enviándolos a una misión apostólica. La espiritualidad eucarística en la familia ha de ser prioridad y nos orienta al Encuentro Mundial de las Familias para el año 2009 en nuestra Patria.
He nombrado una comisión preparatoria integrada por varios Sacerdotes y coordinada por Mons. Francisco Moreno. Se irán formando equipos de trabajo y oportunamente se darán a conocer los avances. Invito desde ahora a toda la Arquidiócesis a interesarnos en la preparación del IV CEN, a orar por su éxito y a colaborar en todo lo que se vaya ofreciendo.
Aunque será propiamente la ciudad episcopal la sede del evento nacional, en todas las Parroquias y comunidades se habrán de vivir las etapas del pre-Congreso. De manera especial pido a los monasterios de vida contemplativa que ofrezcan sus oraciones por esta intención. Convoco a los movimientos diocesanos y a las asociaciones eucarísticas a participar con entusiasmo.
La Virgen María, Mujer Eucarística, nos enseñe y ayude a creer, amar y servir a su Hijo Jesucristo.
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La sede será
Morelia y el tema:
“Jesucristo Eucaristía, Don del Padre y vida para nuestraS familias”
Hacia el IV Congreso Eucarístico Nacional
Por acuerdo de la Asamblea Plenaria de la Conferencia Episcopal Mexicana, la ciudad de Morelia fue elegida sede del próximo IV Congreso Eucarístico Nacional (IV CEN), a celebrarse del 30 de abril al 4 de mayo del año entrante.
El tema elegido para este encuentro es "Jesucristo Eucaristía, Don del Padre y Vida para Nuestras Familias". Y el lema es "Tú eres, Señor, Pan de Vida".
Este Congreso vendrá a ser el Cuarto realizado en nuestro país, pues el Congreso Católico de 1906, efectuado en Guadalajara, fue considerado también como Primero Eucarístico. Luego, en 1924 se realizó el Segundo en la Ciudad de México y, tras 76 años de difícil modus vivendi entre Iglesia-Estado, el Tercero se efectuó nuevamente en México, D.F. en el Año Jubilar de 2000.
La existencia de los Congresos Eucarísticos Internacionales (CEI), que datan de 1881, había encontrado eco en algunas naciones ya desde 1890. Ahora, en nuestro país, los Obispos han querido que, de manera preparatoria a los Congresos Internacionales, se realice uno Nacional. De esta manera el IV CEN se efectuará en la víspera del 49° CEI que tendrá verificativo en Quebec, Canadá, en junio de 2008. El Sr. Arzobispo de Morelia D. Alberto Suárez Inda ha señalado que, igualmente de manera preparatoria al encuentro nacional, convendrá realizar los correspondientes pre-Congresos a nivel parroquia y ha pedido a los monasterios de vida contemplativa su oración por el éxito del IV CEN y ha convocado asimismo a los laicos a sumarse con entusiasmo.
¿Qué es un Congreso Eucarístico?
El Ritual de la Sagrada Comunión y del Culto a la Eucaristía fuera de la Misa (RCFM, 1973, nn. 109-112) señala que, entre estas últimas formas de culto, están los Congresos Eucarísticos, los cuales define y les señala ciertos objetivos y normas para su realización:
"Los Congresos eucarísticos, que en los tiempos modernos se han introducido en la vida de la Iglesia como peculiar manifestación del culto eucarístico, se han de mirar como una statio [estación], a la cual alguna comunidad invita a toda la Iglesia local, o una Iglesia local invita a otras Iglesias de la región o de la nación, o aun de todo el mundo, para que todos juntos reconozcan más plenamente el misterio de la Eucaristía bajo algún aspecto particular y lo veneren públicamente con el vínculo de la caridad y de la unión".
Un Congreso Eucarístico es, pues, una "estación" de la Iglesia que peregrina en un lugar. Es como una "parada" en la cual se detiene el mundo (o un país) católico en un lugar determinado, en una Iglesia local concreta. Cada Sede se convierte en punto de convergencia de todas las Iglesias particulares y centro espiritual del mundo. Para expresar la fe católica en el Misterio eucarístico, y dar expresión social al amor.
El término "estación", del lenguaje militar romano, significa: montar guardia. La Iglesia lo tomó para expresar el deber del cristiano de dedicarse a la vigilancia, la conversión y la oración.
El Congreso Eucarístico es, así, una asamblea en la cual se reúne el pueblo cristiano de diferentes procedencias y condiciones, poniendo de relieve el lugar central de la Eucaristía en la vida de la Iglesia y de su misión en medio del mundo.
Es una pausa de compromiso y oración. Una comunidad invita a la Iglesia universal, ofreciendo un homenaje de pública adoración, con el vínculo de la caridad y de la paz. Es un signo auténtico de fe y caridad: por la participación de la Iglesia local y por la presencia representativa de otras Iglesias católicas. Es, pues, un verdadero acontecimiento eclesial.
Las Iglesias particulares, unidas en la comunión eucarística de una manera significativa, forman una sola gran asamblea que manifiesta de manera peculiar el culto eucarístico de la vida de la Iglesia. Sin Eucaristía no existiría la Iglesia, y sin la Iglesia no se daría la Eucaristía.
Los Congresos Eucarísticos suelen presentar una Temática correspondiente a los problemas que aquejan al mundo; se organizan Grupos de Reflexión, se suscita la participación de las familias; se realizan Etapas previas parroquial y diocesana (y, en su caso, nacional) y Estaciones de reflexión de todo el país (o del mundo), entre otras actividades.
Origen de los Congresos Eucarísticos
El P. Pedro Julian Eymard (1811-1868), de la Congregación del Santísimo Sacramento, tuvo una visión: de la custodia eucarística ante la cual practicaba su adoración, salía un fuego vivo que se extendía por toda la ciudad y por todas las ciudades, de las cuales sólo quedaban cenizas. La repetición y clarificación de la visión le empujó a sentirse incendiario del mundo con el fuego de amor que brota de la Eucaristía. Como en Lyon y París quedaban sólo cenizas, había que sacar a Jesús de su aislamiento para ponerlo a la cabeza de la sociedad y expresar su Reinado. Y mediante predicaciones y conversaciones fue motivando a ello.
La Srita. Marie Marta Emilie Tamisier de Tours (1834-1910) captó bien el mensaje, pues también tenía inquietudes parecidas a las del P. Eymard, a quien consideraba un "Elías en el carro de fuego". Profundizó sus ideas, buscando caminos para realizarlo en un proyecto concreto.
Esta inquietud pareció tomar cuerpo cuando, en junio de 1873, el Parlamento francés consagró esa Nación al Santísimo en la capilla de la Visitación de Paray-le-Monial. La devoción al Sagrado Corazón se consideró como la reivindicación pública de los derechos de Cristo frente a una sociedad apóstata y ante un Estado casi siempre represor.
La Srita. Tamisier experimentó así su vocación para trabajar por la causa eucarística con unas energías renovadas recorrió Aviñón, Ars, Douai, Angers y Faverney, buscando experiencias, colaboradores y medios para profundizar la devoción al Misterio Eucarístico, aunque llevándose muchas decepciones y rechazos. Ella tenía una idea básica: la salvación de la sociedad por medio de la Eucaristía. Intuyó claramente las relaciones que existen entre Iglesia, Eucaristía y Reino de Dios.
A la muerte del Papa Pío IX (1878) le sucede León XIII, que inició una renovación, al emprender iniciativas en favor de extender el reinado social de Cristo al mundo y asumir la cuestión social. En 1880, la Sagrada Rota daba un informe al Obispo de Saint-Denis Gastón de Ségur (1820-1881), acerca de la urgencia, los medios y la oportunidad de dicha manifestación.
Había tres proposiciones:
a) Un Congreso era lo más práctico: asamblea general de los representantes de las obras eucarísticas, turnándose las naciones.
b) Hacer un acto de fe y reparación, que sirviera como propagación de las
obras eucarísticas.
c) Un comité permanente que promoviera y organizara.
La propuesta del Card. Dechamps, arzobispo de Malines, fue aprobada por Mons. Ségur, el 17 de enero de 1881 en París. El primer Congreso quedó programado para celebrarse en Bélgica. El Papa León XIII, el 27 abril 1877, constituyó el Comité.
Se pensaba realizar el I Congreso de 1881 en Lieja (Bélgica), donde nació la fiesta del Corpus por las visiones de Juliana de Cornillón, de donde Urbano IV estableció la fiesta en 1264. No se pudo por causas políticas, ya que el Estado belga frenaba todo lo que significara Iglesia universal o relación con Roma, y varios Obispos estaban en problemas.
A instancias de Mons. Ségur –urgido a su vez por la Srita. Tamisier–, Phillibert Vrau, un empresario francés, católico y propulsor entusiasta de la Adoración Nocturna, pudo recibir a los congresistas en su ciudad natal, Lille, del 28 al 30 de junio de 1881. Hubo 363 inscritos, de Chile, México, Italia, España, Austria, Bélgica y Francia. A las asambleas asistieron más de 1,000 personas, y a las procesiones (que se tuvieron que hacer en las iglesias, porque el Estado prohibió hacerlas fuera) hasta 4,000 personas. Calculan que unas 8,000 personas tomaron parte. Entre los "votos" finales estaba el propósito de difundir las obras eucarísticas.
Así pues, fue en 1881, en Lille, donde se realizó el Primer Congreso Eucarístico Internacional. A partir de 1890, en Bélgica, nacen los primeros Congresos locales. Conforme transcurren los años, los Congresos Eucarístico Internacionales se van centrando en algún aspecto teológico o devocional del misterio eucarístico.
Asimismo, desde los primeros Congresos Internacionales, hubo la preocupación por difundir las obras eucarísticas y de resaltar la presencia de Cristo Eucaristía en medio del mundo.
Temáticas de algunos Congresos Eucarísticos
• 37° Munich, Alemania (1960). Restableció Estaciones Romanas. Juan XXIII, en esta "estación del mundo", encomendó el éxito del Concilio Vaticano II, "las leyes sociales y las costumbres sean conformes a las leyes cristianas, y los matrimonios vivan de manera santa". Dejar el cenáculo para llevar el mensaje a los pobres y a los grandes problemas de la humanidad.
• En Bogotá (1968) el papa inauguró la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano (Medellín), reconociendo a Cristo sufriente y vivo: "Continuaremos defendiendo vuestra causa, denunciando las inicuas desigualdades entre ricos y pobres, los abusos administrativos y autoritarios".
• En Melbourne (1972) Pablo VI dijo que "reavivando el culto a la presencia real de Cristo se reavive la generosidad, el esfuerzo, el heroísmo de descubrir a Cristo en el rostro y en el sufrimiento de los pobres, necesitados, inmigrados, enfermos, moribundos".
• En Filadelfia (1976) se tuvo por lema "La Eucaristía y las diferentes formas del hambre en la familia humana".
• El Congreso centenario de Lourdes (1981), preparado por Pablo VI y realizado por Juan Pablo II, insistía en las implicaciones de la comunión dentro de la Iglesia y de la sociedad: "La Eucaristía hace a la Iglesia. Reúne como miembros de un mismo Cuerpo a quienes comparten el mismo pan. Es conveniente resaltar la unión necesaria entre la dimensión vertical y horizontal de la Eucaristía". Ahí se pusieron en vigor las indicaciones del Ritual de la Comunión y el Culto Eucarístico fuera de la Misa. Se preparó con la campaña "Cuaresma a domicilio"; hubo diócesis que reunieron hasta 20,000 grupos de reflexión. Hubo un simposio "Responsabilidad, condivisión y Eucaristía" con 150 expertos.
Congresos Eucarísticos Nacionales en México
En 1906, se efectuó en Guadalajara el Tercer Congreso Católico Nacional y Primero Eucarístico, del 19 al 29 de octubre –cuyas actas se publicaron en 1908 (Tipografía y Encuadernación de El Regional, Guadalajara, 1908)–, el cual dedicaría la mayor parte de sus labores al problema indígena y numerosas iniciativas de avance social.
En él, las autoridades eclesiásticas se plantearon también la modernización de la prensa católica a fin de que pudiera competir con los periódicos anticatólicos. Esta modernización no se iba a llevar a cabo inmediatamente, pero ya la semilla estaba plantada y daría sus frutos algunos años más tarde.
El II Congreso Eucarístico Nacional se realizó del 5 al 12 de octubre de 1924. Participaron todas las Provincias Eclesiásticas de entonces. Se celebró una Misa Pontifical de apertura y otra de clausura. Se realizaron tres asambleas solemnes, de dos sesiones cada una, y tres asambleas generales de estudio, también de dos sesiones cada una, con ponentes Obispos, Religiosos y laicos, ya que México había participado en todos los Congresos Eucarísticos Internacionales. Pero la clausura, proyectada en el Teatro Olimpia, ya no pudo realizarse, pues los líderes gobiernistas no dejaron a los obreros trabajar en sus servicios. A pesar de que se habían arreglado todos los permisos y tomado los acuerdos necesarios, hubo presiones. Se ordenó a la Procuraduría proceder contra los organizadores del Congreso, y cesar a los empleados públicos que hubieran participado. Los Obispos y Sacerdotes participantes fueron consignados ante los tribunales.
El III Congreso Eucarístico Nacional se celebró hasta 76 años después del Segundo, con motivo del Año Santo del Gran Jubileo de la Encarnación Redentora. Se llevó a cabo del 5 al 7 de mayo de 2000, en la Basílica de Guadalupe y sus dependencias. Aunque no se tuvo la participación deseada de todas las diócesis, en él, la Iglesia se postró en adoración como una statio orbis, trayendo las necesidades de los pueblos e hizo un llamado para profesar la verdad, respetar los derechos, salvaguardar la concordia y la paz en la justicia.
Además de las ponencias, las jornadas de niños y enfermos, se tenía adoración perpetua en la antigua Basílica ya remodelada, y se realizó la procesión al templo expiatorio nacional de San Felipe de Jesús, cuna y sede de la Adoración Nocturna.
Como el 48° Congreso Eucarístico Internacional 2004 tendría su sede en Guadalajara, Jal., no hubo Congreso Eucarístico Nacional que le precediera, sino que el Internacional asumiría ese papel, permitiendo a congresistas diocesanos participar en él. En esta ocasión, en cambio, el IV CEN de Morelia sí tendrá, Dios mediante, esa función de prepararnos para el gran Encuentro de Québec en junio del año que viene.
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