Bodas de Oro Sacerdotales del P. Neftalí Sánchez Tinoco (FOTOS)
Eva Sánchez
"Pienso que si todo nos viene de Dios en forma de regalo, todo tiene que volver a Dios en forma de gratitud". Con estas palabras, el P. Neftalí Sánchez Tinoco agradeció a todos sus familiares, amigos y hermanos sacerdotes que lo acompañaron en sus Bodas de Oro sacerdotales el pasado 13 de mayo, abarrotando el Templo del Niño de la Salud, de Morelia, Mich.
La magna Concelebración Eucarística fue presidida por el Arzobispo de Morelia, Mons. Alberto Suárez Inda, quien durante la homilía le dijo: "Hace 50 años en Roma recibiste la gracia del sacerdocio ministerial, pero ya desde niño Dios había puesto su mirada en ti y tu respondiste a la gracia... En todo este tiempo tú has visto la renovación de la Iglesia, una Iglesia con problemas, con sufrimiento pero también con esperanza. Hoy, con amor y valentía, has de seguir anunciando el Evangelio, que tal vez no va de acuerdo con los criterios del mundo, pero el Señor sigue llamándote. Dios te conceda administrar con fidelidad los sacramentos y acompañar a la humanidad en cualquier circunstancia", finalizó.
Después el P. Neftalí leyó un mensaje donde externó su gratitud a los sacerdotes concelebrantes, familiares y amistades. "Sr. Arzobispo", dijo, "hace 50 años nos conocimos en Roma; en esa ocasión llevaba de parte de mi mamá, el listón con el que me envolvieron las manos, al ungirlas en el momento de mi Ordenación". Finalizó diciendo: "sé que entre todos los que hoy me acompañan hay muchos títulos, pero permítanme dirigirme con uno que significa mucho para mí: Mis Amigos. Gracias por su presencia de hoy, gracias por su amistad de siempre".
Después de la Misa, familiares y amigos se reunieron en el auditorio de la Universidad Vasco de Quiroga, donde se llevó a cabo la comida. Allá llegó el Obispo Auxiliar Dn. Carlos Suárez, seminaristas, religiosas, representantes de las Damas Vicentinas. Ahí el P. Samuel Lemus leyó una semblanza que escribió para su amigo el P. Neftalí, en la que, entre otras cosas, resaltó: "Tú conociste de cerca al Papa Juan XXIII, con quien conviviste un amanecer de primavera en los jardines del Vaticano junto a la ermita de la Virgen de Guadalupe. Te contagió de su bondad el beato Juan XXIII". Luego, otras personas hicieron remembranzas de su amistad con el agasajado.
Entrevista con el P. Neftalí Sánchez Tinoco
Después de que el Padre Neptalí Sánchez Tinoco, celebrara su 50º aniversario sacerdotal, jovial y ecuánime como siempre accedió a darnos una entrevista. Como siempre no dejó de sorprender con algún detalle de su vida y no faltó algo muy distintivo de cualquier plática con él: alguna frase en latín.
–¿Qué se siente ver reflejados 50 años de sacerdocio?
"El sacerdocio es eterno, es para siempre, pero cada día le da a uno nuevas experiencias, hace ir madurando y penetrando lo que yo sintetizaría como amor de Dios hecho misterio".
"La vida me puso en el camino un proyecto, pero, analizando, me dije yo, no es mi proyecto: Él tuvo la iniciativa, y su proyecto es poner en mis manos la misma prolongación de su misión salvadora. Lo que queda hoy que volteo atrás, es una alegría, pero sobre todo una paz, y por más que uno quiera, no alcanza a abarcar todo el contenido de ese amor de Dios. Así como a mis hermanos o a mi familia se me pudieron presentar otros caminos en la vida --en la etapa de las ilusiones piensa uno en cosas diversas--, pero fue Dios como un lebrel que sale y lo jala a uno y que finalmente, no fue que yo haya sabido escoger sino que Dios me puso tan dentro en el corazón lo que me pareció que superaba cualquier otro proyecto, cualquier otra ilusión en la vida".
"Hoy tengo sentimientos de gratitud con Dios, que llama y acompaña a uno y le da todo. Echando la mirada atrás hay tantas experiencias y emociones tan hermosas y satisfacciones, pero las más legítimas están asociadas a lo que es ese regalo invaluable de Dios nuestro Señor, «el trato con las almas», donde siempre le digo al Señor, «algo debe de traer allí, si es una duda, un problema, si es un dolor; Señor, que no lo defraude, habla Tú por mí, y dame lo que pueda ser para él su medicina, su coraje y su fuerza para que te descubra también a Ti»."
–¿Quién es Dios en su vida?
"Mira, lo veo a partir de la fe, como Juan Pablo II decía, «Dios es un misterio», y cuando nos introducimos en este misterio aparecen siempre nuevos e insondables e inmedibles nuevos misterios pero todo se resume en el amor. Yo siento cercano a Dios. Si hubiera que darle títulos, me quedo con el que San Juan le da en el Evangelio: «Dios es amor», porque lo veo reflejado en situaciones, alegrías, luchas, en todo lo que es la historia de cada ser humano, en este caso de mi sacerdocio, lo siento muy cerca y siento que no debo preocuparme por cómo será un mañana. Yo escogí a San Pablo como el patrono de mi sacerdocio y una actitud que se me quedó muy grabada de él durante la búsqueda de mi vocación, es que él decía: «he combatido el buen combate, he recorrido el buen camino, he mantenido firme mi fe, ahora sólo me queda recibir la corona que Dios tiene preparada para mí y todos los que esperan su venida», y sintetizando esto yo le pido al Señor que mi sacerdocio sea un puente entre las almas y Dios."
–¿Cómo descubrió su vocación?
"Yo creo que en cada caso es de distinta manera, Dios lo hace por distintos caminos. Recuerdo que en la etapa de las ilusiones me preguntaba qué iré a hacer yo en la vida, qué me espera y entonces me tocó vivir la ordenación sacerdotal de mi hermano Alfonso, yo tenía once años y no entendía mucho, pero veía la gran alegría de mis papás y las lágrimas de gozo, y a mi hermano yo lo veía tan gozoso y ante mi pregunta vi la respuesta muy clara, la causa es: su sacerdocio; veía también una fe tan profunda que gracias a Dios nos la sembraron nuestros padres, y recuerdo a mi papá que diariamente se levantaba a oír misa a las 5 de la mañana y nos decía que si le ofrecieran un millón de pesos en vez de asistir a la misa, él preferiría la misa, y ésos eran los mensajes que Dios nos fue enviando".
Saboreando la vida
"Un sacerdote que conocí mientras estudiaba --a pesar de que yo era muy chico-- nos invitaba junto con otros compañeros a hacer alguna experiencia, hasta que me convenció y me fui al preseminario a Tlapa. Luego vino de España el ministro del Derecho a la Educación Ruiz Jiménez, a promover becas para estudiantes latinoamericanos para las universidades, aunque por las edades no nos correspondía y nos puso dos condiciones: que nuestros papás nos dieran permiso y que lleváramos nuestra mamila".
"Así fue como llegué a la Universidad de Comillas. Mi vocación no puedo decir que ya estaba afianzada, pero sí seguía pensando y analizando y sobre todo pidiéndole a Dios, pues pensaba en ese entonces que Dios nos da la vida para ser felices pero en algo que valga la pena".
"Ya después nos becaron para continuar nuestros estudios en Roma, Filosofía, Teología, mis grados académicos, y ahí hice una experiencia inolvidable de la vida pues ya iba saboreando lo que sentía según yo era mi proyecto, pero conforme avanzaba este proyecto me decía: pero este proyecto no es mío, es de Dios".
"Ahí viví con más intensidad la alegría de la fe, cristalizada en la vocación misma de Cristo: su sacerdocio. Eso me ha servido para interpretar mi sacerdocio como un don que Dios me da para repartirlo a los demás".
–¿Qué palabras le da --desde sus 50 años de sacerdocio-- a sus hermanos sacerdotes que han visto alguna vez quebrantada su fe?
"La Iglesia desde luego es santa, porque el Fundador es Santo, y nos dice a todos, pero de manera especial a los sacerdotes: «Sean santos como Yo soy Santo», pero la Iglesia la formamos pecadores, y Nuestro Señor nos ha dicho, pidan por los demás y pidan por ustedes mismos. Me he encontrado con muchos casos donde esa lucha a unos los ha desanimado a otros los ha desorientado, a otros los ha hecho borrar de su mente y de su corazón ese don de Dios y se han dejado alucinar por cosas temporales que nunca podrán compararse con ese don de Dios, pero creo que todo obedece a una crisis de fe, y una fe es siempre una lucha; en el momento en que uno sienta que su fe es fácil es porque la fe ha desaparecido: la fe es un continuo luchar y enfrentarse a un camino lleno de obstáculos y dificultades. En esos casos, como diría Cristo, no me corresponde juzgar, pero yo he tomado eso como una lección para mi vida, es decir, está uno expuesto a eso y en cualquier momento se podrá presentar una crisis, y entonces retomo las palabras de San Pablo: «Scio cui credidi et certus summ», («sé en quién he creído y confío en Él»)."
Lo mejor de ser sacerdote
"Los sacramentos vividos y realmente sentidos me dan una alegría especial, porque ahí está Dios directamente y me ha tocado ver cómo obra Dios ahí un milagro, oculto para muchos tal vez, pero con el que viene un cambio, un acercamiento. Ceo que no se vale como sacerdotes caer en una rutina, y le pido a Dios, siempre que pueda debo de ir con una previa preparación. Yo recuerdo los años en que con algunos sacerdotes como Antonio Zermeño o el Padre Colorado, siempre el fin de semana preparábamos las homilías para las misas del domingo y aportaba cada quien ideas."
Los malestares de la vocación…
"Es triste que, a pesar de todos los esfuerzos e intentos, uno no logra cambiar a las personas; a veces son limitaciones personales, tal vez, humanamente y de manera personal, en ocasiones me entristecía que me malinterpretaran o que no me reconocieran, que no vieran tal vez una labor que es oculta ya que la fe tiene muchos aspectos que son ocultos pues son del alma, pero no he dejado que el desaliento y la desesperanza me venzan, mi argumento es Cristo. Yo redondearía mi sacerdocio en una fe descubierta que nunca tiene ya una meta, sino que puede siempre crecer, sino que su búsqueda es permanente."
Un regalito de Dios
–Usted tiene mil anécdotas, platíquenos de su encuentro con el Padre Pío.
"Iba yo acompañando a Monseñor Luigi Raimondi, Delegado Apostólico en México, que estaba en Roma. Fue una coincidencia pues yo ya había terminado mi comisión. Sin embargo, sabiendo que el Cardenal haría un recorrido largo, pues se trasladaría a San Giovanni Rotondo, me ofrecí a auxiliarle. Él tenía que entrevistarse en privado con el Padre Pío."
"Una vez que llegamos, el Padre Pío estaba en la Santa Misa, casi me sentí en éxtasis, era un placer verlo celebrar. Después, el Padre Pío se fue a su celda, y mientras el Cardenal se le acercaba yo me retiré al jardín, pero en un cierto momento escuché la voz del Padre Pío: «¿Chi é quel giovanotto lá?» (¿Quién es el muchacho que está allá?), yo lo sentí como una invitación a saludarlo y me tendió la mano y me preguntó que de dónde era, y yo le respondí: «México»; él apretó mi mano y yo sentía mis dedos en el estigma, me dije: aquí hay algo extraordinario, parecía que él quería que lo sintiera y las palabras que me dijo fueron: «Ánimo, sigue adelante». No olvidaré nunca esa experiencia".
Su biografía
El Padre Neftalí Sánchez Tinoco nació el 6 de abril de 1930, en Tanhuato, Mich.
Estudió en la Universidad de Comillas y la Gregoriana de Roma.
Recibió la Ordenación Sacerdotal de manos del Cardenal Luigi Traglia en la Basílica de San Pedro, Roma.
Se desempeñó como Rector en la Basílica de Ntra. Sra. de Guadalupe en Roma por más de un año y posteriormente volvió a México al Seminario Interdiocesano de San Pablo Apóstol, donde estuvo cerca de 10 años.
Está incardinado en la Arquidiócesis de Morelia desde el año 2000 y es actualmente el representante del Sr. Arzobispo ante la Junta de Gobierno de la Universidad Vasco de Quiroga.