Sobre los Sacramentos
de la Iniciación Cristiana

+ Alberto Suárez Inda, Arzobispo de Morelia

Al Pueblo de Dios en la Arquidiócesis de Morelia

El pasado 23 de febrero entregué los Criterios Pastorales sobre Algunos Aspectos de la Iniciación Cristiana. Me han pedido los Padres Vicarios Foráneos que explique algunos puntos principales para que todos los fieles los conozcan y comprendan. Por ello, ahora les envío la presente carta que pido se lea en las Misas de un domingo en todas las iglesias.

1) Para que una persona llegue a ser verdaderamente cristiana tiene que recorrer un camino que la lleve progresivamente a madurar en el seguimiento de Jesús.

2) Quienes reciben el Sacramento del Bautismo desde pequeñitos, es preciso que, conforme se van desarrollando, despierten a la fe en un ambiente de familia que favorezca la experiencia y conocimiento de Dios.

3) En la edad de pre-escolar es importante la participación en la catequesis comunitaria que ayude al niño a descubrir a Dios Padre y a la Iglesia como la familia de los hijos de Dios.

4) En torno a los 7 años, cuando se supone que los niños ya tienen uso de razón, es el tiempo de comenzar la preparación propia para la Primera Comunión. Como mínimo indispensable se pide que asistan durante un año a la catequesis estudiando el libro sexto de los textos que hemos elegido (Itinerario de Guadalajara). Hay que dar la debida importancia y seriedad a esta preparación para garantizar un encuentro más consciente y comprometido de los niños con Jesucristo.

5) Es oportuno que se celebre la Primera Confesión con algunas semanas de anterioridad, para que los niños la vivan más de una vez y la aprecien como un Sacramento que tiene valor en sí mismo y no como un simple requisito para acercarse a comulgar.

6) De ahora en adelante hemos dispuesto que el Sacramento de la Confirmación se reciba posteriormente, por lo menos un año después de haber recibido la Primera Comunión. Es requisito participar durante un año escolar en la catequesis propia para asimilar el libro noveno del proceso diocesano.

7) Para aquellos niños mayores de 7 años que no hubieran recibido aún el Bautismo, es preciso que se les brinde una preparación suficiente durante un tiempo prolongado, mínimo un año, para recibir en la misma celebración los tres Sacramentos de la Iniciación Cristiana. Quiero insistir en que se le dé gran relieve a la incorporación a la Iglesia de los nuevos bautizados mayores de 7 años en una celebración comunitaria y solemne, sea en la Vigilia Pascual, en el tiempo de Navidad, o con motivo de la fiesta patronal.

8) A los adolescentes, jóvenes y adultos que solicitan el Bautismo, llámeseles a inscribirse en un curso de catecumenado que sería muy conveniente se extendiera por un tiempo amplio o, en caso de verdadera necesidad, se viva en forma intensiva por lo menos durante un mes.

9) A los migrantes hay que pedirles que traigan un documento en la Parroquia en la que viven, en el que conste que han recibido la preparación suficiente en orden a los Sacramentos de la Iniciación Cristiana. En caso de que ello no sea posible, exíjaseles que participen en un curso intensivo no menor de un mes.

10) A quienes soliciten ser confirmados en la Santa Iglesia Catedral se les pedirá el comprobante de haber recibido en su Parroquia o en algún otro centro pastoral la preparación anteriormente señalada.

11) En los Colegios Católicos en que se ofrece una educación en la fe a través de la primaria y la secundaria, es indispensable que se lleve un proceso con los libros de catequesis de la Arquidiócesis, o bien, con algún material propio que tenga la aprobación del Secretariado Diocesano de Evangelización y Catequesis.

12) Aunque se había señalado la entrada en vigor de estas disposiciones el pasado domingo de Pentecostés, 31 de mayo, ante la petición de varios Sacerdotes, he visto conveniente conceder una prórroga hasta el 31 de agosto para que ya en el mes de septiembre se abran las inscripciones para aquellos que quieran prepararse para recibir estos Sacramentos el año próximo.

13) Quiero decir que de ninguna manera se trata de crear exigencias pesadas sino más bien dar la oportunidad a todos de apreciar y vivir la grandeza de la vocación cristiana y ayudarles a ser auténticos discípulos y misioneros del Señor Jesucristo.

Reciban con mi saludo afectuoso la seguridad de mi oración. Su servidor en Cristo Buen Pastor.

Morelia, Mich. 4 de Junio de 2009, Año Paulino.